Friday, August 18, 2006

Sayed Omar Ali Shah

Sayed Omar Ali Shah -AGHA-
- EL QUTUB -
AGHA


La historia se remonta a 1962. Es entonces cuando Reggie Hoare, discípulo de Ouspensky, "descubre" a los Shah por medio del Hermano menor Idries Shah.

Él se presento como mensajero de los "Guardianes de la Tradición" y portaba un documento llamado "Declaración del Pueblo de la Tradición" [publicado después por Octagon Press, 1966 y 1974, y reproducido en J. G. Bennet, "Witness: the story of a Search", Tucson, Omen, 1974 ]. Idries Shah declaró que los Guardianes pertenecían a una "jerarquía invisible" [ relacionada con la "Hermandad blanca"] que lo había escogido para transmitir su sabiduría con los individuos apropiados. Buscaba, discípulos y ayudantes europeos para ayudarle en su proyecto de "transformarción".

Ya para entonces fundó la S.U.F.I., "Society for Understanding Fundamental Ideas", un movimiento de inspiración claramente moderna, por no decir "antitradicional", cuya labor editorial no ha pasado inadvertida en España [ed. Barath, más tarde denominada Ed. Sufi, Madrid].

Los Shah reivindicaban sus orígenes que se remontaban a los reyes sasánidas, a Abraham, a Muhammad.

En ciertos textos se menciona su "condición" de hijo primogénito del nawab -de Sardana, cerca de Delhi. "su familia -[contraportada de su libro "Los Sufis", Barcelona, Kairós, 1996 ]- procede del Principado de Pagham, donde sus antepasados reinaron desde 1221"; su familia pertenecía, efectivamente, a una tribu afgana de Pagham... en los años que precedieron a la Primera Guerra Afgana.

La derrota británica de 1841 motivó la expropiación de las tierras del bisabuelo de Shah [Jan Fishan Khan] - El padre de Idries y Omar Ali, Ikbal Ali Shah [1894-1969], se estableció en Inglaterra antes de la Primera Guerra Mundial, por lo cual, aunque nacidos en 1922 [Omar Ali] 1924 [Idries] en Simla
, en las estribaciones del Himalaya, creció en Sutton, un suburbio londinense.

En la década de los 50, Idries aparece como secretario del Director del Museo de Magia y Brujería de la isla de Man y publica su primer libro, "Magia Oriental". Al igual que Blavatsky y Gurdjieff, Shah afirma haber estudia Sufismo en remotos y no especificados rincones de Asia Central [ cf., L. Courtland, "The diffusion of Sufi ideas in the West", Boulder, Colorado, 1972 ].

Bennet que había tomado buena nota de los métodos de Gurdjieff y Ouspensky- le regaló en invierno de 1965-66 su propiedad de Coombe Springs, tras unas duras negociaciones con los administradores de la finca. Shah supo convertir el asunto en una prueba del compromiso de Bennet con su "crecimiento espiritual".

Rafael Lefort escribió sobre Shah en "Los maestros de Gurdjieff", [trad. castellana en la mencionada Ed. Barath ] el relato de conversaciones con los maestros de Gurdjieff, en el que se insinua que Idries iba a reemplazar a este último fue tras la lectura de este panfleto que Bennet donó sus propiedades.

Idries un año más tarde, se compró una mansión cerca de Kent. El Sayed Omar Ali Shah residio en Godalming, Surrey, England en un palacio tambien logrado por sus Discipulos y mantenido con sus escritos publicados por millones en el mundo.

Shah, además de ser el representante de los "Pueblos de la Tradición", venía del Monasterio Sarmoung, descrito en un texto de Gurdjieff.

Los Shah establecieron en los 60 una compleja red de discipulos influyentes en los medios culturales de Inglaterra, entre los que se cuentan Robert Graves, Ted Hughes y Doris Lessing.

Ésta, siempre reacia a hablar públicamente de Sufismo, aportó un significativo detalle en una entrevista. A la pregunta de por qué esa trayectoria del feminismo marxista al Sufismo, Lessing contestó:

"Cuando empecé era marxista, materialista, tenía ideas progresistas sobre el hombre y su futuro... Después de ese libro -se refiere a "El cuaderno dorado"-, pensé que podía escoger entre callarme o tratar de ver más claro. Hice lo último. En cierto sentido, seguía siendo materialista, en la medida en que todo podía ocurrir a niveles más finos y sutiles de la materia. Por ello recurrí a la ciencia ficción" [Cristina Peri Rossi, 1988, apéndice a "El cuaderno dorado", Ed. Círculo de Lectores, Madrid, 1989. ]

Con respecto a Robert Graves, cualquiera que haya leído "La Diosa Blanca" podrá comprobar la cercanía de este autor con el espiritualismo moderno.

Además, Graves sufre de una peculiar obsesión, que le hace ver, incluso en los hexagramas del "I Ching" (o más bien en la interpretación que de ellos se desprende en la obra de Confucio) una confirmación del "triunfo del patriarcado" (cf. "Los dos nacimientos de Dionisio", Barcelona, Edhasa, 3ª ed., pp. 223-224).

Además, es frecuente en él tratar de resaltar las relaciones estructurales entre Sufismo y Masonería... En el "Glosario Teosofico" [Blavatsky-G. R. S. Mead, Londres, Theosophical Publishing Society, 1892. Trad. castellana: Barcelona, 1916/1920, 2 tomos, y en Ed. Kier, Buenos Aires, 1971] hay expresas indicaciones sobre el tema.

Omar Ali Shah escribe con Robert Graves una nueva versión del "Rubaiyat" de Omar Kayyam, traducción basada en un manuscrito "desconocido en occidente", traducción debida a "Jan Fishan Khan MS" [bisabuelo de Shah], poeta del siglo XII.

S.U.F.I. (en España, Ed. Sufi), dirigida por Omar Ali Shah, hermano de Idries, quizá sea útil reproducir aquí mismo el extracto de un mensaje que un sincero buscador recibió hace tiempo, relata una curiosa experiencia en un momento de búsqueda sincera: "Contacté con los Sufis del amigo Shah a través de una dirección que aparecía en uno de sus libros. Recibí una carta de una persona que no se identificó, en la que se me conminaba a leer los libros de una lista que "se adjuntaba", estrictamente en el orden en que aparecían en dicha lista, se hubieran o no leído con anterioridad, y luego volver a ponerme en contacto escribiendo al apartado de correos inicial, indicando los motivos de mi búsqueda, para, si mi escrito era convincente, concertar una cita personal. Aparte de ciertas incorrecciones lingüísticas que no me parecieron bien, hubo un hecho que me intrigó durante varios días: el sobre donde venía la carta que recibí no contenía ninguna lista.

Finalmente, aunque no muy convencido de que mis interlocutores pudieran cometer semejante error, lo atribuí a un despiste de la secretaria del "Maestro".

Como tenía instrucciones de no escribirles hasta haber leído los libros, les llamé por teléfono y, aprovechando mi paso por Madrid, visité su local y compré (a un 75% de su precio) 3 o 4 de los 5 primeros títulos de la lista que allí mismo me acababan de proporcionar.

Creo recordar que la lista tenía de 10 a 15 títulos, casi todos de su propia editorial. Pero había problemas: antes de decidir cuantos libros me llevaba, observé que el segundo de la lista estaba agotado y por lo tanto no tenía sentido llevarme ninguno posterior, más la señora que atendió entre charla y charla telefónica - en las que me demostró que hablaba inglés con desparpajo- y que ya se había advertido -sin habérselo preguntado - que para seguir las enseñanzas de la asociación no era necesario ser musulmán, confesó que no pasaba nada si saltaba algún título, e incluso si escribía habiendo leído tan solo cuatro o cinco libros.

Más adelante pude detectar ciertos errores que se me antojaron incompatibles con la enseñanza tradicional: en el libro "Los maestros de Gurdjief", habia inconsistencias.
En otro libro dedica varios párrafos a eliminar las reticencias al uso de ionizadores, imprescindibles para realizar ciertas prácticas diarias de meditación en un ambiente urbano, en el que algunos principiantes pudieran desenvolverse".

El único criterio objetivo para juzgar al Sufismo es la verdad intrínseca del mensaje de Muhammad y los frutos espirituales de este mensaje, criterio que Shah desplaza y anula para asentarlo en un misticismo abiertamente impregnado de psicologismo, seudo-erudición y neodarwinismo. El Islam está "fijado" en el Corán, y su mensaje -centrado en lo Único que Es- se descubre y se acentúa en el "taçawwuf".

Para el sufí, la realización espiritual parte de la revelación coránica, y no hay "ciencia de la certidumbre" que no se remonte, directa o indirectamente, a los Testimonios -"Shahada"- del Islam. No obstante, la intención de Shah consiste precisamente en desligar el "taçawwuf" del Islam o, dicho de otro modo, en desgarrar el centro de la periferia, o el núcleo de la corteza, y ello a partir de una gran autoridad.

El Sufismo, por otra parte, es plenamente ortodoxo a pesar de las audacias verbales que lo caracterizan -lo contrario implicaría el absurdo de admitir un esoterismo sin legitimidad alguna-, y porque se considera la "médula" -"lubb"- del Islam, y porque toma impulso a partir de la forma y no de la forma...

Hablar, por lo tanto, de "sufíes cristianos", no deja de ser una antinomia externa y una imposibilidad interna. Si, según la perspectiva coránica -y, a priori, desde las coordenadas del esoterismo islámico- Allah ha creado el mundo [y de ahí la importancia otorgada a los símbolos naturales, considerados como aleyas al ser la Creación una exteriorización de la palabra de Allah].

Su Revelación ha descendido en forma de Libro, los Libros Revelados representan ante todo la exteriorización de una inevitable evolución de la conciencia humana concentrada en ciertos grupos de población. Esto mismo reduce el significado de la angelología islámica hasta no ver en ella sino una interpretación cifrada de los desarrollos superiores de la mente.

Shah equipara la "Inteligencia independiente" de Averroes -desfigurada al máximo por la hermenéutica occidental- con el inconsciente colectivo jungiano.

En cuanto al lugar destacado que Shah otorga al "evolucionismo sufi", e incluso llega a mencionar herencias de los reyes, de donde deducimos que el objetivo principal es el desvelamiento de la presumible "modernidad" intelectual del "taçawwuf", con ello tiende a asimilar las "estaciones" de la realización iniciática con una metódica activación de "órganos sutiles" en vistas a una evolución consciente del individuo humano ["Los Sufis", op. cit.]

Significativa mente, AGHA despoja a la lengua árabe de su espiritualidad intrínseca para concluir de su complejo sistema de relaciones semánticas una especie de lenguaje cifrado de índole claramente psicológica; esta reducción ontológica que va del símbolo al signo halla su compensación paródica en su insistencia en el supuesto influjo histórico del Sufismo sobre el Vedanta o sobre el Zen...

Así pues, por un lado, se destaca la utilización de una exégesis exterior que minimiza el carácter esencialmente iniciático de la perspectiva sufí, y, por otro, la acentuación de imaginarios condicionamientos históricos que, al hacer desbordar al Sufismo de su continente espiritual, lo reduce a un seudo-esoterismo carente de estructura y, por lo tanto, subliminalmente, de toda autoridad, a pesar de las apariencias en contra.

En sus propias palabras que traducimos en otras entradas :

"The Sufi Tradition is not a religion nor is it a cult. It is a philosophy of life, and its purpose is to offer to man a practical path to enable him to achieve a measure of higher development, [and] through this elevated consciousness, to be able to understand his relationship with the Supreme Being.

We hold that the purity of man's inner being, in harmony with the Scheme of the Master Designer, can lift him from the mundane and shield him from the corruption and contamination of the world outside. This does not mean a need to retreat into a mountain cave or hermitage. On the contrary, it means to be a full (and) better member of society; to be in the World and not of the World; to follow rules and disciplines to bring an inner peace, and by example, to instruct other worthy people, with humility and purpose; to hark to the voice of Nature that the secrets of the Tradition may become known, but only to those whose intentions are pure,(and who)can swear, Witnessed be the Lord of Life, that they will use the Wisdoms truly and well.

The Tradition is offered to the West with sincerity and deep purpose. If the Sufi message finds an echo in the West, then let its fraternity transcend time and distance, and may the sharing of the Secrets bring this planet into Divine Favour."

Sayed Omar Ali-Shah Naqshband


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